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El otro día llamó la cartera. Le abrí en pijama y con un careto de cuidado por mi alergia. No sabía qué podía ser porque no esperaba nada. Y entonces lo abrí Cada vez queda menos, para poder VIVIR. Para estar con él, para dejar de llorar de alegría en una estación los viernes. Y llorar en otra los domingos.
Quienes habéis querido así a distancia sabéis lo jodido que es. Echar de menos, y que llegue el punto en el que es viernes y aún no ha llegado y ya piensas en el domingo. “Mañana hay una fiesta y me ha invitado el ron a hacerme daño, a hablarle a otras mujeres, del cielo de tus labios”