Abril, 28.

Ultimamente está habiendo aún más revuelo con el tema de los programas de tele realidad. Revuelo porque realmente, su influencia desmesurada en la juventud de este país es realmente como un virus (no habría este problema si la gente a parte de ver la tele, la apagase, leyera libros y tuviera más oportunidad para currar).

Me gustan los realities. Hay gente a la que le sorprende. Pero yo soy de esas personas que cree que tener prejuicios no sirve de nada (aunque muy probablemente yo también los tenga).
Me gusta verlos desde que vi el primer Gran Hermano hace quince años, por relacionarlo con el concepto del Big Brother del cual ya había leído.
Me gusta ver a la gente relacionarse, echarme las manos a la cabeza por la estupidez humana que algunos tienen, etc etc etc.
Habéis visto alguna vez documentales de la2? Pues para mi viene a ser lo mismo. Es como ver el National Geographic, al fin y al cabo no son más que mamíferos relacionándose, y para qué engañarnos, casi siempre son más simples y las cazas son aunque más sofisticadas, más fáciles de ver al ojo crítico.
Sí es cierto que GH ha perdido mucho, y que además casi podría estar enfrentada con MYHYV el cual a pesar de apestar a gente aspirante a colaborador de programucho, es más que entretenido(y un perfecto somnífero).

Sin duda alguna me sigo quedando con Geordie Shore, me encanta el “no-pudor” británico, el plástico, cómo les brilla la cara del maquillaje, su acento a veces incomprensible y que por la noche se den dos tortas y al día siguiente se quieran, “porque son una familia”.

En definitiva, lo que quiero decir, es que ver programas de telerealidad no es ningún delito (por mucho que nos hagan sentir así) no por ver “basura” vas a quedarte más tonto (si lo ves con los pies en el suelo) no eres menos listo ni menos decente.
El problema no es el formato del programa, el problema es la gente que lo ve y que al fin y al cabo son los que moldean el programa, según audiencias. Los que van y hacen un circo de su vida, y suelen vender su alma al peor postor.
Todo es respetable, es bueno ver y saber de todo. Pero como todo, con moderación y con ironía.
El problema es ver esas cosas olvidándote de que estás viendo televisión.