Amor reciclado. (Mayo, 20)

Vamos a hablar de originalidad. Pero de originalidad sentimental.

Es decir, parece ser que si sientes sentimientos fuertes por una persona, no puedes volver a sentirlos por nadie más si esa relación se acaba.

Yo creo que la vida sentimental, es como ir al colegio, es decir, cuando tienes tu primera relación todo es un cúmulo de sentimientos gigantes que te arrollan, que te hacen ser la persona más imbécil del mundo y cometer los más grandes errores. No todos corremos la suerte de encontrar a “nuestra media naranja” a la primera de cambio, no todos encontramos a alguien que nos hace felices y nos complementa de la forma que necesitamos o queremos nada más empezar, muchos vivimos y nos “arrejuntamos” a darnos calorcito, a darnos vida, a aprender, a errar, a terminar y volver a empezar.

Muchos necesitamos de esa experiencia para hacernos “loversjedi”, para adquirir todo lo que necesitamos hasta estar preparados para encontrar a alguien con quien quedarnos para el resto de nuestra vida.

Conforme pasa el tiempo, las personas, o las situaciones en tu vida. Vas aprendiendo, uno se transforma, aprende a tratar sus emociones y su amor, de forma que aunque ama, lo hace siendo consciente de sus limitaciones, de lo que quiere y de lo que se propone.

Muchos dicen que un amor más medido es menos real. ¿De verdad?

Parece que si la vida no nos ahoga de alguna manera, nos tenemos que ahogar nosotros mismos de alguna manera.

No podemos reciclar palabras, no podemos reciclar sentimientos, porque entonces se les acusa de ser falsos. Soberana estupidez, si tú eres la misma persona pero con vivencias distintas, y te juntas con un sujeto X, con un sujeto Y… El resultado nunca será el mismo. El orden de factores altera el producto.

El amor es energía, es un sentimiento que vive en cada persona, que juntándose con otra lo transforma; las posibilidades son infinitas. Y entonces, ¿por qué no aceptar que cada uno tiene el amor que quiere de la forma que quiere? ¿por qué no aceptar que el amor es lo que cada uno o cada pareja hace de él? Que nada está escrito, que todo es posible, que el amor es un agente libre que cuando uno lo caza lo hace a su manera. Y que, como digo siempre, mientras no haga daño a nadie, ¿quiénes somos los demás para poner diques al mar?

Viva el reciclaje.