Mayo, 13. Animalista.

El otro día estaba en el bus (para variar) y no se cómo, empecé a pensar en lo absurdo que me parece considerarse animalista. Puede que fuese por lo absurdo de ser antiespañol por ser antitaurino.

Anti, anti, anti… Etiquetas, etiquetas, etiquetas. Qué aburrimiento.

A mi nadie tiene que venir a decirme qué soy o dejo de ser. Quiero decir, la primera vez que vi una corrida de toros en la televisión, lloré. Lloré mucho, nunca lo he entendido, y mi opinión personal es que alguien que considera lícita la violencia, sea a quien sea, no está bien de la cabeza. ¿Qué esto catalogando yo entonces? Puede ser. Pero no es de opiniones de lo que estamos hablando.

La cosa es, que me parece que ser animalista es absurdo, porque es algo que me parece tan básico en una sociedad que se presume civilizada. No creo que deba estar en la naturaleza del ser humano el tolerar la tortura a un igual, pero claro, hay tipos y tipos de humanos, como hay tipos de conducta en los animales de cuatro patas (es algo que siempre he defendido y que trataré más adelante)

No hablo de animalismo, por así decirlo, hablo de humanidad. No es humano ver sufrimiento y dejarlo estar, no es humano provocar dolor y disfrutar con él.

No debería ser humano dejar a nadie morir, matar, o provocar daños.

No debería ser humano maltratar animales para pintarnos la cara, para operarnos supuestas imperfecciones, para adoctrinarnos con moda o con medicamentos. La piel animal ya no es necesaria, y menos de una forma tan horrible (hola, os abrigáis con piel de cadáveres)

No debería ser humano ser supuestos provida y estar en contra de cosas como el aborto (de lo cual no voy a hablar hoy porque sino no termino) y después asesinar animales, sea para lo que sea, separarlos de sus madres, separar madres de sus crías. ¿Cómo podéis apoyar algo tan antinatural como el apartar a una madre de sus hijos?

¿Cómo se puede privar a un animal de la vida, de vivir?

¿Cómo puede quedarle al ser humano tantísimas ganas de jugar a ser Dios? Si Dios nos dio a todos la vida como a iguales, si Dios le dio a Moisés una barca para salvarnos a todos, porque todos somos necesarios, ¿por qué se empeña el hombre en ser la selección (anti)natural?

¿Animalista yo? No señores, no.

Yo soy persona, yo soy humana, yo soy un mamífero, yo soy UN ANIMAL. Y como animal respeto a mis iguales, y amo a mi prójimo y lo trato como quisiera que me tratasen a mi.

Ellos no son “los sin voz” ellos son la voz que duele oír, la que nadie se atreve a escuchar.