Mayo, 6.

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Quería hacer una actualización quejándome. Pero la verdad es que hoy no me sale.
Tiendo a ser pesimista, lo que escribo es una manera de mantenerme despierta y de animarme a mi también.
Las cosas nunca son iguales, el mundo se mueve deprisa, y a veces busco el botón de “pausa” con la esperanza de encontrarle sentido a algunas cosas. Me olvido de que el tiempo no dice, enseña. Aprendo a esperar, sabiendo que lo mejor aún me espera.
Porque, no sabéis lo duro que es crecer en un sitio del que crees no formar parte. Algunos sí, habréis tenido esa certeza siempre. Habéis sentido ese hormigueo y ese vuelco en el estómago. Algunos me entenderéis.
No hay frontera cuando uno tiene claro lo que quiere.
No por llegar antes eres mejor.
Algunos nos formamos a las duras y disfrutaremos limando callos de por vida.
Algunos nos formamos sabiendo lo que cuesta, lo que vale. Y aprendemos a amar y apreciar de verdad.

A todos vosotros. Os mando un rayo de luz. La luz que yo he tenido la suerte de volver a ver después de días negros.
Si puedes soñarlo, cueste lo que te cueste, sabrás hacerlo.

Y a por todas, siempre fuertes.